DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN

Duré semanas sin poderme levantar de la cama. Estaba sumamente deprimida. Nadie entendía por lo que estaba pasando realmente. Aunque hablé con varias personas del asunto, no comprendían el nivel ni la magnitud del dolor que me había provocado ese evento.

Cada vez que yo expresaba, que lo había vivido como un evento traumático, mi media hermana “la santa loca”, me invalidaba. Decía que no dijera eso, que no era para tanto. Que no me “programara” …  Sí, sí, sí, es muy fácil decirlo para ella, pues es una narcisista rayando a la psicopatía, ¿Qué va a saber de traumas, de emociones y de sentirse vulnerable?

Decidí callarme y dejar de hablar del tema con ella. Ella no comprendía nada. Empecé a escribir. Escribir siempre me ha ayudado a procesar mis emociones y todos los eventos y experiencias que me han pasado a lo largo del tiempo.

Así que escribí un cuaderno entero.

Diario soñaba con él. Usualmente eran pesadillas. Usualmente eran sueños sexuales o muy turbios y confusos. Despertaba sintiéndome muy mal, recordando todo lo que había sucedido en aquél último viaje.

Pero, aun así, lo extrañaba. El enojo y el coraje ya habían bajado de intensidad considerablemente, ahora quería comprenderlo. Quería entender porque se había comportado de la manera en que lo había hecho. Quizá él había sufrido mucho en su pasado, y vivió procesos muy duros y horribles en su infancia. Lo sentía mucho. Me sentía mal por haber sido tan egoísta con él. Comencé a sentirme culpable por no haberlo comprendido o entendido lo suficiente, como para saber qué lo había hecho llegar a ese punto.

Le escribí por Messenger y le pedí perdón. No respondió. No recuerdo todo lo que le dije. Sólo recuerdo que le mandé una carta enorme explicándole como me sentía, y que no había sido mi intención explotar y enojarme con él de la manera en que lo había hecho cuando le mandé ese mensaje de texto antes de marchar al aeropuerto.

Luego empezó la pandemia mundial. Me buscó casi 3 meses después y me habló cómo sí nada hubiera pasado. Le pedí que me llamara por teléfono para tener una plática más cercana y me marcó. No se disculpó exactamente, pero hablamos de lo que había sucedido.

Era absurdo porque yo deseaba hablar con él, seguir teniendo contacto, pues una parte de mí lo extrañaba, pero otra parte de mí le tenía miedo. No sabía en qué momento él iba a detonarse, y a cambiar su comportamiento hostil hacia mí.

Durante el tiempo que permanecimos en contacto, estuve con la guardia media-alta. Procuré ser más racional que emocional, pero, aun así, no podía evitar tener sentimientos hacia él. A partir de ahí nuestra “relación” o posible proceso de “reconciliación” comenzó a ser muy inestable.

No pude resistir mucho tiempo, porque ganó más el miedo y la incertidumbre de que iba a pasar a futuro. Sí ya se había mostrado violento y agresivo, lo haría de nuevo tarde o temprano. Ahora podía ver con mejor claridad su parte humana, imperfecta, un poco vulnerable quizás, y ya no lo idealizaba como al principio, como la primera vez que me había enamorado de él.

Lo único que puedo decir, es que gracias al amor que sentía por él, busque todo tipo de información, herramientas, terapias, etc. para entenderme y entenderlo. Y ahí fue cuando se abrió una caja de pandora llena de abusos, recuerdos y emociones congeladas, que provenían superficialmente de mi familia, pero principalmente de mi media hermana. Ella había sido mi principal abusadora y jamás lo había visto. Descubrir eso, fue tan liberador como aterrador, ya que el abuso provenía de una de las personas que más había amado en toda mi vida.

Había abusado de mí desde que era pequeña y por eso yo había normalizado todo su comportamiento dañino hacia mí. Me invalidaba, me anulaba, me callaba, me maltrataba verbalmente, me manipulaba psicológicamente, me chantajeaba, me amenazaba, me obligaba a hacer cosas que yo no deseaba hacer realmente, invadía mi privacidad, me abandonó infinidad de veces, me dejó sin dinero y sin comida más de una semana, y en repetidas ocasiones cuando yo vivía con ella y aún era una adolescente que recién me había mudado a la ciudad, me corrió del departamento que mi papá me había prestado para vivir porque venía a la ciudad a estudiar, y tuvimos una pelea en la que ella prefirió quedarse en el departamento con su novio y a mí me corrió (ahora que lo pienso ella no tenía el derecho de hacer eso), porque mi papá sólo le había prestado el departamento porque yo me iba a venir a vivir aquí.

Su novio en aquel tiempo, me acosaba y era un pervertido sexual. Yo tenía 16 años. Al final me fui a vivir con mi tía unos meses. En fin, son miles de historias que me dieron vueltas en la cabeza, miles de recuerdos, de acciones por parte de ella, hechos violentos en los que ella literalmente me golpeó físicamente y luego me pedía perdón cómo sí nada hubiera pasado.

El eterno ciclo destructivo, pelea, reconciliación, abuso, regalos… como el típico hoovering del narcisista.

Gracias a este ex amor que me dolió y me traumó tanto, fui capaz de revisar en mi interior de dónde provenía todo ese conflicto en mis relaciones, esa sumisión, ese abuso eterno. Me sumergí profundo, en aguas muy oscuras y densas, para poder llegar al abusador original, y dejar de atraer la misma experiencia, una y otra vez, en mis relaciones personales.

A veces pienso, que ése era su único papel en mi vida. Despertarme del abuso. Y se lo agradezco, se lo agradezco y lo dejo ir con amor. A él, a todos los involucrados en ésta historia.

-Evelyn González #evelyndalind

¿QUIÉN LOGRÓ DESPERTARME DE LA PESADILLA?

Fue mi último ex amor. Nunca tuvimos una etiqueta de noviazgo formal, sin embargo, yo no necesitaba de etiquetas para amarlo. Yo sólo lo amaba y ya.

Cuando lo conocí sentí que hablábamos el mismo lenguaje. Y la conexión de nuestras miradas, el abrirnos rápidamente el uno con el otro. La rápida confianza, intimidad, vulnerabilidad compartida… conexión, atracción, erotismo…

Todo sonaba a una hermosa canción de amor eterno y mágico. Nuestra historia apenas empezaba, pero yo ya me imaginaba una vida a su lado, de verdad: viajes, vivir juntos, tener hijos, una familia a su lado.

A simple vista era un hombre muy apasionado, lleno de vida, de energía vital, de alegría, de entusiasmo, de belleza y romance. Recuerdo su sonrisa, y las locuras que hacíamos en la calle. Bailar, cantar, correr agarrados de las manos en el centro histórico a las casi 9:00 de la noche.

Siempre que me besaba era apasionado, fogoso, intenso, ardiente, brillante. A veces, confieso, en medio de esa intensidad yo no lograba CONECTAR con eso. Será porque ¿sólo era una actuación y no algo genuino que surgiera de su corazón? ¿Será porque mi intuición ya lo sabía?

En fin… todo marchaba bien, como miel sobre hojuelas ¿sabes? Confiaba en él plena y ciegamente. Jamás me imaginé que un hombre tan adorable y educado como él pudiera hacerme daño.

Cuando viajé por primera vez a su ciudad en la que radica actualmente, pensé que iba a encontrarme con ese hombre adorable y hermoso que había conocido. Pensé que me reencontraría con el amor de mi vida.

Y a pesar de que semanas antes me había confesado que había conocido a alguien más en su ciudad, lo cual me rompió y destrozó el corazón de una manera horrible, en el fondo tenía la esperanza de que al mirarnos ocurriera algo, ya sabes, un tipo de recordatorio. Era ingenua y muy imaginativa, lo sé. Idealizaba tanto el romance y el amor.

En fin, en aquel viaje, conocí una faceta de él que nunca imaginé encontrar: mi primera impresión al verlo fue que estaba desarreglado, deprimido, desaliñado, nervioso, extraño…

Se notaba que la estaba pasando muy mal. Al principio fue amable, fuimos a la playa, y todo eso, ya sabes, sexo ardiente al llegar al hotel. No quiero entrar en detalles, ni tampoco quiero recordar, todo lo que hicimos aquella tarde noche que realmente no estuvo tan mal.

Cuando fuimos a cenar, esa primera noche, después del sexo ardiente y salvaje, empezó a tratarme como si fuera estúpida, me insultaba constantemente, abusó de mi verbal y emocionalmente y yo ni me di cuenta. Me hacía bromas muy hirientes y se burlaba abiertamente de mí, de mi físico, mis gustos, de mi profesión, etc.

Parecía que ahora él era un hombre amargado, inestable, tenía aires de grandiosidad, de repente se comportaba un poco paternalista, y de repente era demasiado… soberbio, prepotente, mordaz…

Me recordaba un poco a mi hermano mayor cuando yo era pequeña y me insultaba todo el tiempo.

Entonces cuando yo me sentía como esa niña pequeña, me sentía tonta, y comenzaba a comportarme sumisa, sin decir nada, y sólo obedecía lo que él me decía que hiciera, y sólo buscaba complacerlo.

Ese primer viaje fue demasiado agridulce, porque a pesar de que hubo momentos mágicos, como cuando me llevó a la cascada, y parecía que ese momento había sido construido única y exclusivamente para mí, al bajar de la montaña durante la noche, me abandonó y se fue corriendo, dejándome sola en medio de la nada, con mucho miedo a los sonidos del bosque y los animales nocturnos que desconocía.

Por un lado, lo sentía como un tipo de iniciación para convertirme en una mujer adulta y madura, pero, por otro lado, lo sentí como una especie de castigo y de broma de mal gusto, tal como lo había hecho antes mi media hermana narcisista, cuando de más joven me abandonaba y me dejaba a mi suerte. Sin comer y sin dinero. (en aquel entonces era menor de edad y estaba a su cargo)

En fin, a pesar de todo lo que pasó, en ese primer viaje, yo sentí que habíamos tenido un tipo de conexión más profunda, porque ahora conocía ese lado no tan agradable y ácido de él, y, aun así, lo amaba. Lo justifiqué, me dije a mí misma: “todos los humanos somos perfectamente imperfectos ¿no? Todos tenemos defectos, actitudes negativas y desagradables, ahora lo conozco más profundo.” Después de ese viaje, en una llamada simplemente él me dijo que yo era caprichosa. Y en parte era verdad.

Al segundo viaje, pues bueno, fue un asco. ¿Qué más puedo decir? He hablado de este viaje muchas veces porque fue el viaje que me traumó, y fue el viaje por el cual nos separamos.

En éste viaje, él se mostró todavía más inestable emocionalmente hablando. Primero el hombre adorable, hermoso, bello, educado que yo había conocido en mi ciudad natal. Al que yo había besado por primera vez en aquella primera cita, estaba feliz, ¡había vuelto! ¡Nuestra conexión jamás había desaparecido, al contrario, estaba más fuerte y viva que nunca!

Me llenó de regalos, de palabras dulces, de abrazos, de caricias, de amor… bombardeo de amor…

Y de repente, su rostro cambió, se transformó en un completo desconocido. Malhumorado, enojado, violento, sádico.

Aquella noche, no hice el amor con ese hombre encantador y romántico del que yo me había enamorado la primera vez. Aquella noche no hice el amor con el caballero que me lleno de regalos, de abrazos y de besos…

Aquella noche me desconecté prácticamente para tener relaciones sexualmente con un completo desconocido. Con un tipo de robot o algo así que me empezó a someter a y tratar como sí me odiará profundamente.

Eso fue lo que me rompió en aquel viaje, y por los siguientes 3 días que me quedaría atrapada en ese pequeño y minimalista departamento, encerrada con él. Sin comer, y sin dormir bien.

Durante todo ese viaje, me obligó a practicarle sexo oral. Yo no me sentía bien haciendo eso, porque para empezar lo pedía muchísimo. Y yo me sentía forzada, humillada y utilizada.

El abuso psicológico aumentó, gaslighting, manipulación emocional, abuso verbal. Nunca me golpeó como tal, pero sí hubo muchos momentos en que sentí su violencia y su agresividad al tomarme de las muñecas, ó apretándome el cuello durante el sexo, o sometiéndome. Sinceramente no recuerdo todo lo que pasó en la intimidad esos 3 días en que estuve con él. Sólo recuerdo la sensación. Lo mal que me sentía. La confusión y que yo estaba pasmada, y no podía hablar, articular palabras ni pensar con claridad.

De alguna manera el me daba miedo. Me asustaba, sentía peligro, y sentía que él podía matarme y desaparecerme de su vida en cualquier momento.

Conforme avanzaban los días y la convivencia él me odiaba más. Podía ver el desprecio en su mirada. Podía ver el odio a través de sus ojos verdes, que para mí eran los más hermosos del universo, pero ahora me daban miedo.

SE FUE.

AL FINAL EL SE LARGÓ DE AHÍ.

Me dejó.

Me abandonó a mitad de la noche.

Me dejó sola, confundida, aturdida, inestable.

Me quería morir, me quería matar, me quería sedar…

¿Qué iba a hacer yo aquélla última noche en la ciudad más peligrosa del mundo?

Mi vuelo de avión salía al día siguiente. Tenía que soportar toda esa noche, acostada en la cama sola, abandonada, con miedo a que cualquier intruso entrará por la puerta y me matara o me violará.

Fue de las noches en que me sentí más sola, vulnerable y abandonada que nunca.

No sabía a quién llamar, no sabía con quién hablar… Ni siquiera sentía que me pudieran entender o comprender por lo que estaba pasando… ESTABA EN MEDIO DE UNA CRISIS, EN EL OJO DEL HURACÁN DE UN TRAUMA, NO PODÍA ASIMILAR ESA SITUACIÓN, ESTABA SOLA, EN PELIGRO DE MUERTE. ESTABA SOLA, ME IBA A MORIR HABÍA SIDO ABANDONADA POR LA PERSONA QUE MÁS AMABA Y EN LA QUE MÁS CONFIABA.

ESTABA EN MEDIO DE LA NOCHE, Y YO ODIABA LA NOCHE, ODIABA QUEDARME SOLA EN MEDIO DE LA NOCHE.

Le marqué por teléfono a mi media hermana, la que se supone me quería y me comprendía. Lo único que me dijo fue: “TRANQUILIZATE, ¿OK? YA ME VOY ESTOY OCUPADA, ADIÓS.”

Y fue todo. Fue todo su amor y comprensión. Entonces decidí que tenía que ser fuerte, que yo estaba conmigo misma, y que yo podía salir adelante de aquella situación.

No pude dormir, y lo poco que dormir, como a las 3 de la madrugada, desperté de una pesadilla muy desagradable. Sólo pude preguntarme:

¿QUIÉN ERA YO REALMENTE?

Al amanecer le mandé un mensaje de texto diciéndole lo mucho que lo odiaba. No recuerdo con precisión todo lo que le dije aquella noche a ese hombre que me había abandonado. Sólo sé qué en cuánto lo leyó, me bloqueó del WhatsApp.

No recuerdo que tanto le dije, pero supongo que debió sentirse criticado o algo así.

En el aeropuerto, yo estaba muy enojada, me dolía el estómago, estaba llena de odio y de furia. Tenía tantas ganas de asesinarlo y de matarlo. Quería destruirlo. Quería destruirlo con mis propias manos. Quería que sintiera el dolor que yo estaba sintiendo.

Sólo lloraba cubriéndome los ojos con unos lentes oscuros, esperando que nadie lo notará, que nadie se diera cuenta del infierno personal por el cuál yo estaba pasando en ese momento.

No podía dejar de rumiar todo lo que había sucedido en aquél último viaje, una y otra vez, era un tipo de loop autodestructivo. Quería encontrar todos los detalles, quería saber que había sucedido, y porque me había dejado tan destruida y tan vulnerable.

Porque me había dolido tanto, porque estaba tan débil, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?

Quería tener respuestas coherentes, lógicas… no entendía que demonios estaba pasando. Estaba demasiado agotada mental y físicamente. En esos 4 días y 3 noches, no había dormido nada bien, no había comido siquiera. Más que en dos ocasiones.

Estaba encerrada con un loco, un psicópata, o algo así. Con alguien que me odiaba y en cualquier momento podría haberme matado, sí hubiera querido.

Nadie se hubiese enterado.

Cuando iba en el metro de la ciudad de México, aproximadamente como a las 5:30 de la tarde, tuve una epifanía o una especie de revelación. Fue un momento de lucidez. Y fue horrible.

Entendí todo el juego macabro en el que yo me había involucrado. Sentí horror. Todo él, era falso. Era un tipo de personaje que se había inventado todas cualidades encantadoras y hermosas para seducirme y atraerme hacia él, pero en realidad era un loco. El diablo, el demonio, alguien que me odiaba, que me hizo mucho daño.

No sé cómo explicar, ese momento, pero literalmente sentí, que todo lo que había vivido con él, todos los momentos bellos, habían sido una mentira. Una farsa, una actuación.

Y él había actuado muy bien.

Después de eso, casi me desmayo.

Finalmente llegué a mi casa y supe que estaba a salvo. Supe que había sobrevivido. Supe que la vida me había protegido o dado algún tipo de bendición para regresar a casa. Todo iba a estar bien.

-Evelyn González #evelyndalind

EN LA OBSCURIDAD

La mayoría de los humanos, hemos sentido alguna vez amor y odio. La mayoría de los humanos (quiero creer) hemos sentido odio, ira, enojo, envidia, tristeza, cansancio, hastío, desesperanza, desilusión, desamor, decepción, deseos de venganza, o lo que sea. Sólo que como está etiquetado socialmente, como “algo malo o negativo” pues todo el mundo se oculta o guarda esas emociones dentro de sí mismo, para que nadie más las vea.

Podría ser vergonzoso mostrarse tal y como eres, que se te caiga la máscara de santo o de ángel divino caído del cielo. Y los demás vean el espectáculo del fuego en llamas ardiendo y quemando todo a su alrededor. Viendo tú cara de loco o desequilibrado destruyendo y rompiendo todo lo que está a tú alcance para no herir o lastimar a las personas que amas.

A veces es agotador experimentar este tipo de catarsis. Especialmente cuando te ocurre con alguien a quién tú considerabas un ser amado, alguien a quién le entregaste tú confianza. A alguien con quién le abriste tú corazón, y te mostraste tal y como eras, desnudo y vulnerable.

En fin, creo que éstos últimos meses, he sentido profundamente una especie de dolor, decepción y hastío permanente. Las personas que siempre creí importantes, me decepcionaron, me traicionaron, me hicieron daño. Obviamente el odio me acompañó frente a estos descubrimientos. Y quizá me siga acompañando hasta ahora.

A mi querido primer ex novio, al que le entregué mi virginidad, mi inocencia, y muchos años de mi vida, lo perdono. He decidido ya no cargar más tiempo, con éste dolor, decepción, rencor, o lo que sea.

La última vez que hablé con él, me di cuenta de que realmente es imposible. Es imposible, hacerle ver el daño que me hizo. Es frustrante porque es como sí le gritarás a un sordo que sabes que nunca va a escucharte, pero en el fondo de tú corazón deseas que sí lo haga.

O como sí le pidieras a un ciego que vea detalladamente la pintura salpicada de sangre roja y brillante que ha derramado después de haberte apuñalado por la espalda miles de veces.

PRIMERO ME OCURRIÓ CON MI MEDIA HERMANA (La SANTA Loca)

Cuando yo quería explicarle, con un nudo en la garganta, y mis lágrimas ardiendo dentro de mis ojos para luego escurrirse por las mejillas, la manera en que me sentía, el daño que me hacían sus palabras y sus acciones, parecía como si estuviera hablando con un extranjero que no habla tú mismo idioma y no entiende absolutamente nada de lo que estás diciendo, por mucho que trates de explicarle a detalle, con voz relajada y al final con voz alta.

Es sumamente frustrante. Creo que es una de las peores sensaciones que he experimentado en mi vida. Estar frente a alguien, que se supone te ama, y no te comprende, no siente empatía por ti, no puede ponerse en tus zapatos, ni en tú lugar. Y lo único que hace es herirte una y otra vez.

Recordarlo me da escalofríos. Es peor que estar frente a un muerto. Sólo te miran con sus ojos inexpresivos sin inmutarse. Llega un punto de hartazgo, de hastío en que te das cuenta, de que jamás, jamás, esa persona va a sentir algo por ti. Algo genuino, algo que provenga del corazón. Porque esa persona que está frente a ti, está rota.

Está rota de su corazón, de su cabeza, de su humanidad. Y no es tú culpa. No es tú culpa que esa persona esté así. Defectuosa. Muerta. Insensible. Estúpida.

Cuando vi sus horribles ojos vacíos, y que sólo quería hablar de ella misma, a pesar de que yo le estaba diciendo “mi verdad” la manera en que me sentía yo, a pesar de todo eso, TODO ERA SOBRE ELLA. Toda la conversación giraba en torno a ella. En su locura, y en su rotura.

En ese momento entendí que no tenía sentido, ni un segundo más, invertir en esa conversación, no había forma de hacerle entender, de explicarle, de hablar, de gastar mi voz, mi energía, mi saliva en una persona que, aunque aparentemente esta creada de carne y hueso, no tiene corazón o alma por dentro.

Ahí entendí, que no era mi culpa, y que la frustración, que tanto me quemaba y me dolía, se había transformado en comprensión, y en compasión hacia ella, porque realmente ella jamás iba a experimentar lo que es SENTIR en todas sus EXPRESIONES y DIMENSIONES del AMOR.

Jamás iba a sentir amor, cuidado, protección, alegría, felicidad, emoción, ternura, por nadie. Porque está hueca por dentro. Vacía. Y eso debía ser algo horrible. Estar atrapada dentro de sí misma. Dentro de esa cárcel, dentro de ese abismo, dentro de esa oscuridad que la envolvía todo el tiempo. Estaba tan vacía que siempre buscaba llenarse de todas las personas que estuviesen a su alrededor, de todas las personas que la frecuentarán, de sus amigos, familiares, ex parejas, para “pretender robarles” algo que jamás iba a conseguir por sí misma.

Ahí me di cuenta de que ya no tenía sentido amar a alguien, que no me iba a amar nunca. Ahí me di cuenta de que era masoquista y loco de mi parte, estar involucrada en una relación que jamás había sido recíproca, ni lo sería. Porque ella era como un agujero negro que absorbía todo, sin fondo.

Y ahí decidí romper para siempre con ella. Con ese ente, con ese humano, que no tenía nada de humanidad por dentro y era un poco estúpida del corazón y la cabeza.

Ya no la amo, pero tampoco quiero otorgarle mi odio. No se lo merece. Ella es así, y jamás va a cambiar, no tiene remedio. No tiene cura. Y está bien. Ya lo acepté, y acepté alejarme de ella porque no pienso seguir viviendo ni padeciéndola a ella y su enfermedad.

Se cortaron las cadenas. Y ahora ella está muerta para mí. Para siempre.

Ahora entrando al tema de mi ex novio violador. Pues es exactamente igual a ella.

Machista, misógino, narcisista. Él me dijo que jamás había sentido que hubiese amado a alguien. A ninguna de sus ex parejas, y ni siquiera a mí.

Me mentía sin tener cargo de consciencia. Negaba cosas en mi cara que yo había visto, y siempre me etiquetaba de loca, neurótica, desequilibrada o extremadamente sensible (igual que mi media hermana).

Ahora puedo ver con claridad que eran tan similares… Lo más curioso es que ambos se desagradaban y se odiaban. Claro, sí eran idénticos cómo no.

En fin. Con mi ex novio llegué a la misma conclusión que con ella. No tiene sentido, no tiene remedio. Está roto a su manera, y yo no puedo hacer algo por pegar sus piezas.

Así que decidí también que él había dejado de existir en mi matrix para siempre. Agradecí su presencia en mi vida, porque sólo quería mostrarme la dinámica enfermiza con mi media hermana, aunque no fue él quien logró despertarme del todo.

-Evelyn González #evelyndalind

A la deriva

Desearía dejar de navegar sin rumbo, sin propósito fijo en medio de las olas de mis confusiones y mis explosiones.

Te amo, te lo he dicho y te lo he demostrado.

Me has dicho que me quieres y que sientes algo muy especial por mí, pero no puedo creerte.

No puedo creerte por tus acciones contradictorias.

No ver que tú hagas algo al respecto me enfurece.

Me gustaría verte venir hacia mí.

Pero igual eso no significa que me ames, igual y eso no significa que sea amor.

Lamento ser tan sádica y tan insufrible, lamento ser yo quién te clave los primeras puñaladas de traición.

Te amo, ¿Qué no puedes verlo?

Pero, ya no quiero amarte.

-Evelyn González #evelyndalind

Chivo Expiatorio

Ya estoy harta de amar a una persona que jamás en su vida va a cambiar su interior, o su mente. Ya no quiero hablar del tema, simplemente, ya estoy cansada, ya acepté que mi media hermana tiene un problema de narcisismo, falta de empatía y estupidez emocional.

Yo la amé mucho tiempo, desde muy niña. Siempre vi lo mejor de ella, la idealicé como un ser de luz y amor, y la mayor parte de mi vida confíe en ella plena y ciegamente. Es verdad, el amor que sentía por ella, era puro, incondicional, y siempre pensé que la conexión de hermandad que teníamos era especial.

Yo la veía como una guía para mí, como mi maestra, alguien con sabiduría, con juicio, con inteligencia, etc. Pero bueno, conforme fui creciendo y madurando, empecé a notar muchas incoherencias en su comportamiento, especialmente en lo que decía y en lo que hacía.

Empecé a notar esa inestabilidad en sus relaciones de pareja y amistades, por qué no tenía amigos o gente muy cercana, el porqué siempre me quería tener cerca de ella para no estar sola, y los momentos en que dejé de hacer mis proyectos personales por apoyarla a ella a realizar los suyos.

Conociéndola más de cerca, viviendo con ella, en la convivencia diaria es cómo pude notar esas actitudes soberbias, groseras, déspotas, egoístas, manipuladoras, chantajistas, controladoras, incoherentes, ilógicas, etc. Y cuando observé con profundidad y detalle, como trataba a los demás, a sus amigos y amigas cercanos, es cómo pude confirmar que la manera en que me hablaba y trataba a mí, no sólo era producto de mi imaginación, y no era un problema exclusivamente mío, sino que ya era un patrón de comportamiento muy común en ella.

Nunca pude comprender porque cuando le contaba algo bueno que me sucedía, ya sea en un plano de trabajo, de pareja o de éxito personal / profesional, no se alegraba. Nunca se alegraba por mis logros, por mi felicidad. Sí conocía a un nuevo pretendiente guapísimo y / o encantador, sí en mi trabajo vendía muchos cursos o productos.

Todo lo contrario, ponía su cara de huele culos y no me decía nada.

Hoy en día sé que eso era parte de su envidia patológica, y no por ser su media hermana iba a dejar de proyectarla hacía mí.

Muchas veces saboteó mis relaciones de pareja, me metía en chismes, problemas, me metía mierda en la cabeza, decía algunas verdades a medias o mentiras, con tal de ponerme en contra de las personas que no le agradaban o que no le servían. Hace unos años me di cuenta que me ponía en contra de mi propia familia, para que yo le diera la razón y mi apoyo a ella.

Cuando quería enfocarme en un proyecto personal, ella insistía en que me enfocara en los proyectos de ella. Siempre le brindé mi apoyo incondicional y le di más de lo que debía. Sí ella “hacía algo por mí” buscaba la forma de cobrarlo muy caro ó echármelo en cara, ella no es de las personas que hacen cosas de manera incondicional, siempre busca cobrarse el favor por el doble o triple de lo que ella hace.

Ella no hace algo genuinamente, cuando hace algo por ti, es porque te va a pedir algo a cambio, o va a obtener un beneficio de la transacción. Porque para ella, no hay bondad incondicional, para ella todo es transaccional.

Es egoísta, envidiosa, le gusta criticar a todo el mundo y lo que hacen las personas, así sea lo más mínimo. Según ella, todos están mal, menos ella. Todos son ignorantes menos ella, todos están dormidos, menos ella. Todos tienen demonios y monstruos oscuros, menos ella.

Ha hablado mal de mi con otras personas y me ha difamado, contado mis secretos, experiencias personales vergonzosas y privadas.

Dice que “Dios despertó en ella” que ella es dios, y que es especial. Tiene el pensamiento de un narcisista iluminado y sólo le falta ser líder de una secta religiosa en la que el único dios que haya que adorar, sea ella.

Siento que odia a las mujeres, y cualquier mujer es su enemiga, ni siquiera respeta a mi propia madre ni abuela. A las dos las ha llamado puta. Para ella todas las mujeres somos putas.

Sí hay mujeres sexys, bonitas, cómodas con su cuerpo y su piel, ella les llama putas.

Sí fueron víctimas de un tipo de violación o abuso, ella les llama putas.

Sí les gusta vestirse de una forma sensual, maquillarse o mostrar sus cuerpos con un vestido, short, falda o escote, son putas y superficiales.

El asunto es que ninguna mujer, no importa quién sea, no va a dejar de ser una puta.

Y esto me duele porque hace unos días tuvimos una conversación (siendo que ya teníamos tiempo de estar distanciadas) en la que le compartí cosas muy personales y desgraciadamente bajé la guardia, cuando ya sé de antemano, que ante una persona narcisista, no debes permitirte hacerle saber nada de tú información privada o personal, porque más adelante lo utilizará en tú contra.

Ella sabe de mi trastorno límite de la personalidad, y el detonante pudo haber sido un abuso o violación en la infancia, un ambiente invalidante, un factor genético, etc. El asunto es que yo no sé cuál fue mi detonante y tampoco me interesa, en el sentido que sí yo no recuerdo conscientemente un tipo de abuso o violación, pudo haber sido cualquier otro factor como la invalidación constante o heredado.

Ella insiste en que fue una violación y esto es lo que me dice con respecto a ese tema, básicamente, yo me lo busque, yo soy la culpable, yo soy el demonio, entre otras cosas horribles, esto fue lo que me dijo:

Esto, entre otros insultos y frases absurdas fue lo que me dijo el otro día. Cada vez que hablo con ella, sólo me doy cuenta de lo loca y enferma que está de su mente.

No quiero saber nada de ella, de verdad, ya para mí está muerta. Ni sus 44 años de edad, ni las medicinas ancestrales, ni nada de lo que hace con su pensamiento mágico pendejo, le ha ayudado a trascender su egoísmo y su horrible y trastornada forma de pensar y actuar.

Nunca ha buscado ayuda real, con un terapeuta, psicólogo, psiquiatra. Nunca ha buscado otra opinión u otra guía, que no sea su imaginario mundo en el que ella es una chamana sanadora y dios.

Estoy enojada, estoy indignada, estoy molesta. Sinceramente creo que nunca va a cambiar, y yo no voy a estar ahí para soportar su asquerosa lógica y forma de procesar la vida.

No me voy a callar más, no me voy a guardar más, cómo me siento y lo que pienso sobre ella y sobre todo el daño que me ha hecho durante años. Daño psicológico, emocional y mental. Quiénes la conocen podrán hacer su propia opinión, pero yo la conozco desde que era una niña.

He presenciado lo peor de ella, su misoginia, su odio por las personas trans, gays y lesbianas. Su inconsciencia y la manera en que ha invalidado a las personas con una orientación sexualmente diferente, diciéndoles que están enfermos, que sí son así, seguro es producto de una violación y que sí los violaron por el culo, seguro les gustó.

Es muy difícil lidiar con una persona así, sin consciencia, sin remordimientos, sin empatía, sin vergüenza. Y que sólo crítica y es hostil con las personas genuinas y diferentes.

Ya me tiene harta. Y no la quiero en mi vida. No la quiero cerca.

Me asfixia, me ahoga, me da asco y repulsión.

La odio, y le tengo un resentimiento porque no importa cuantas veces la perdone y la acepté como ser humano, no importa cuánto tiempo pase, ella va encontrar la manera de herirme y hacerme sentir culpable, invalidar mis sentimientos, emociones y experiencias, y volcarme su mierda y su culpa, etiquetándome a mí como la malvada.

Es demasiado soberbia y ciega, por eso no se puede dar cuenta de su enfermedad, ¿atreverse a normalizar y justiciar la violación, la violencia, el abuso? Cuando la escucho hablar de esa manera, sólo quiero vomitar.

-Evelyn González #evelyndalind

ELIJO AMAR TE

Elijo amarte con el corazón, en libertad y sin apegos. 

Elijo confiar en ti, con el corazón, con el alma y con mi ser.

Elijo amarte con certeza y ofrendar mis dudas al fuego disolviéndolas en la luna de sangre. 

Elijo amarme y experimentar el amor verdadero, puro e incondicional a través de ti. 

Elijo ser la mujer de mi vida y compartirme en la tuya. 

Elijo recibir tú amor, tú entrega, tú ofrenda con el corazón abierto y los brazos extendidos.

Elijo recibirte en mí.

Elijo estar contigo.

Elijo compartirme contigo.

Elijo compartir mis experiencias, mis historias, mis dones, mis alegrías, mis tristezas, mis triunfos, mis hallazgos, mis aprendizajes, mis éxitos contigo. 

Elijo abrir mi corazón para ti. 

Elijo soltar el pasado, las relaciones y amantes anteriores, las creencias y limitaciones que me impidan amarte en el presente; con sabiduría, consciencia y agradecimiento. 

Elijo soltar y ofrendar mis miedos, expectativas, creencias, juicios, sobre los hombres, las relaciones de pareja y el Sagrado Masculino. 

ELIJO AMAR TE Y ELIJO AMAR ME A TRAVÉS DE TI.

Me elijo a mí misma estando contigo. 

Elijo compartir lo que soy y mi completitud contigo.

Elijo volar contigo, viajar contigo, crecer contigo, vivir contigo, ser feliz contigo, evolucionar contigo, madurar contigo, mantenerme firme en mi propósito de vida, expandir y compartir mis dones contigo.

Elijo ofrendarme a ti y a la Energía Masculina. En mi bendita y dulce locura estoy lista para recibirte, amarte, integrarte y sanar contigo mi amor. Te amo, te amo, te amo en mi presente. 

Elijo ser tú compañera de vida, tú pareja, tú amante, tú amiga, tú cómplice, tú compañera de aventuras, de sanación, de crecimiento, de sueños. 

Elijo crear, experimentar, gozar, disfrutar en plenitud mi sexualidad contigo. 

Te elijo como compañero de vida, acompañante, amante, amigo, cómplice, te elijo como mi compañero de aventuras, de crecimiento, de sanación, de sueños…

Te elijo como el amor de mi vida.

Me elijo como el amor de la tuya. 

Nos elegimos antes de estar aquí. 

Elijo estar contigo. Elijo entrar y penetrar en tú corazón. Elijo acompañarte. Elijo que me acompañes. 

Elijo SER MUJER AMANTE y AMAR.

Me elijo a mí.

Te elijo a ti.

Me amo a través de ti. 

Te amo.

-Evelyn González #evelyndalind

Exhausta

Estoy agotada.

Desde que decidí que ya no iba a amarte, comencé a sentirme muy mal.

Desde que decidí poner una barrera entre tú y yo, empecé a sentirme débil.

Ya no quiero luchar, ya no quiero evitar sentir.

Hace mucho tiempo te amé demasiado, y conforme me rompiste el corazón, yo fui eligiendo cerrarlo.

No sé qué me duele más.

Sí amarte, o dejar de hacerlo.

Es cómo sí estuviera atrapada entre una espada y un revolver

¿Qué va a matarme primero?

Mi naturaleza siempre ha sido amar, confiar, creer.

Y durante una temporada estuve cerrando esos canales para volverme más racional que emocional.

Es muy cansado.

Estoy muy cansada.

Ya no quiero rechazarte, ya no quiero juzgarte, ya no quiero etiquetarte como el malo de la película.

Ya no quiero culparte de todo.

Ya me duele mucho.

Yo sólo quiero amarte.

Yo sólo quiero aceptar quién eres.

Tal como eres.

Y darte la bienvenida.

Lo siento.

Por todo.

-Evelyn González #evelyndalind

Infierno

Bajé del cielo para estar contigo en el infierno.

Incliné mis rodillas cuando necesitaba implorar perdón.

Lloré e hice un río con mis lágrimas y me ahogué en ellas.

Estuve contigo quemándome en el infierno.

Toqué tú piel, tus huesos, y sentí tu aliento penetrando mi cuello.

Tú cabello oscuro y negro, tus ojos vacíos mirando en mi interior.

Tus manos alrededor de mi cuello dejándome sin respiración. Tú maldita locura volviéndome insana.

Era todo menos amor.

Era todo menos devoción.

Era todo menos sagrado.

El deseo siempre me bajaba de nuevo al infierno.

El deseo siempre me nublaba la mente y me hacía caer en la tentación.

“Te amo, te odio, te amo, te odio.”

Una historia interminable de dolor y obsesión.

Bajé del cielo para estar contigo en el infierno.

-Evelyn González #evelyndalind

Cosas que extraño de ti

Después de la ruptura, he intentado justificar o minimizar el “porqué” de su comportamiento.  Es un ciclo extraño en el que primero lo culpo o acuso de algo muy malo, luego empiezo a encontrar razones lógicas o emocionales de porqué haría lo que haría, y luego empiezo a sentir que lo extraño y que quizá no era tan malo… que quizá con apoyo, amor y comprensión mutuos todo podría mejorar entre los dos… entonces, me pongo a analizar y a reflexionar profundamente…

¿REALMENTE QUÉ EXTRAÑO?

¿Extraño la manera en que me interrumpía constantemente cuando hablaba de algo importante o apasionante para mí?

¿Extraño el tono encubierto de envidia en el que se burlaba de una manera muy sutil de los logros de su amiga, agregando un poco de lástima al final de cada frase?

¿Extraño la manera en que acaparaba las conversaciones convirtiéndolas en extendidos monólogos qué únicamente trataban sobre él mismo?

¿Extraño la manera en que me proyectaba su basura y mierda emocional para hacerme sentir mal y culpable al yo tratar de tener una confrontación adulta y saludable por un tema que me preocupaba o me lastimaba en la relación?

¿Extraño la manera en que me trató la última vez que nos vimos? ¿Haciéndome sentir menos, humillándome, culpándome de todo, tratándome con hostilidad y agresividad encubierta?

¿Extraño la manera tan exagerada y paranoica en que me celaba y trataba de controlar la manera en que me vestía, reafirmando su poder y control, haciéndome sentir un objeto de su propiedad?

¿Extraño la manera en que criticaba mis gustos, trabajo, sueños e intereses? ¿Burlándose y mofándose de ellos, cómo sí tuviera algo malo de que avergonzarme?

¿Extraño sus bromas extrañas e hirientes que lanzaba de vez en cuando para probarme?

¿Extraño sus coqueteos pro redes sociales y descubrir que aún tenía abierto y constantemente actualizado su perfil en la app de ligue en que nos conocimos?

¿Aún después de haberme dicho que yo era especial para él y alguien muy importante en su vida?

¿Extraño sus gestos y miradas de desaprobación y despectivas que me dedicaba de vez en cuando, al decir o expresar algo desde mi verdadero ser, reflejando su odio y desdén?

¿Extraño su máscara paternalista que de vez en cuando usaba conmigo para hacerme sentir que genuinamente me protegía y se preocupaba por mí?

¿Extraño la manera tan fría y mecánica en me tocaba y teníamos sexo robotizado?

¿Extraño su mal humor, amargura, enojo, y negatividad constante en que vivía día a día y no dudaba en hacérmelo saber?

¿Extraño su papel de eterna víctima en la que lamentablemente casi siempre le ocurría algo malo y desafortunado?

No creo. Nada de eso tiene sentido ni lógica. ¿Cómo una persona mentalmente sana podría extrañar todo eso? Así que al leer, escribir y recordar toda ésta mierda, me mantengo firme y centrada en mi decisión de haber terminado todo, y continuar sin mirar atrás en mi camino.

Te veo en el infierno.

-Evelyn González #evelyndalind